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Empresa

Javier Llera, coordinador de la Comisión de Desarrollo Sostenible de FADE

  • 13 de mayo de 2021
  • 3 min

ENTREVISTA

¿Están las empresas asturianas concienciadas de la importancia de llevar a cabo una correcta gestión ambiental?

La experiencia con las empresas que forman parte de la Comisión de Desarrollo Sostenible de FADE me permite afirmar que las empresas asturianas tienen un alto grado de concienciación en materia de gestión ambiental.

Debe decirse que las empresas han recorrido en este sentido un largo camino; un camino que ha ido en paralelo a la creciente conciencia ambiental por parte de nuestra sociedad, y que personalmente he tenido la oportunidad de ver evolucionar durante prácticamente toda mi vida profesional.

Basta pensar en el trecho que va desde la creación de los primeros departamentos de Medio Ambiente en nuestras empresas, que tuvieron que ponerse a definir su cometido casi ‘negro sobre blanco’, hasta la gestión ambiental altamente profesionalizada de hoy en día, plenamente alineada con el concepto de sostenibilidad.


¿Cuáles crees que son las principales acciones que están llevando a cabo?

Son varias las facetas de la gestión ambiental moderna, y en cada una de ellas podemos señalar acciones puestas en práctica por parte de las empresas. Empezando por cuestiones básicas como la definición de una política medioambiental de la empresa, o las campañas específicas de concienciación ambiental de los empleados.

En un plano más técnico, cabe mencionar los procesos de reducción de emisiones a partir de medidas precisas, las mejoras de eficiencia energética, la utilización creciente de energías renovables, tasas mayores de reciclaje, o el menor consumo de agua por estrategias de reutilización.

Me gustaría recordar también las acciones de protección y conservación de la biodiversidad.

En conjunto, son acciones que requieren inversiones en las mejores técnicas disponibles en el mercado, o en algún caso desarrolladas por las propias empresas cuando disponen de una I+D potente.


¿Cuáles son los principales retos que, en tu opinión, van a tener que afrontar las empresas en este ámbito en el corto y medio plazo?

Los retos más inmediatos son de gran calado, porque por primera vez en mucho tiempo vienen determinados por un cambio sustancial del modelo económico. Caben pocas dudas de que estamos en una transición hacia un modelo nuevo de actividad económica sostenible. Esto afecta a todos los sectores de la economía, pero en particular tiene consecuencias de gran alcance para la actividad industrial.

El reto de la descarbonización, o si se prefiere de la actividad neutra en carbono, está presente en todas las estrategias, y para algunos sectores se ha definido con un horizonte temporal muy preciso.

Por otra parte, los requisitos de la economía circular son también un presupuesto básico de la evolución hacia una actividad sostenible.

Un aspecto importante es que todos estos retos están teniendo en este momento su traducción en desarrollos legislativos. Las nuevas leyes de cambio climático, residuos o calidad ambiental, por ejemplo, van a tener un impacto claro en las estrategias y el día a día de nuestras empresas.


Nueva ley de cambio climático, cambios en la ley de residuos y suelos contaminados, estrategias de economía circular, estrategia de descarbonización a 2050,… Los cambios legislativos ¿son acordes a la tecnología que puede permitir que las empresas se adapten a los mismos?

No se trata solamente de una cuestión de tecnología, sino también, y de manera primordial, de coste. Es esencial que el acceso a las tecnologías necesarias para que las empresas se adapten a la nueva legislación se haga a un coste que no lastre su competitividad y las deje en una situación de desventaja.

A este respecto, es necesario entender que, ante una legislación que tiende a ser generalista, hay diferencias significativas de unos sectores a otros, incluso aunque nos circunscribamos al ámbito de la industria.

Pensemos por un momento en los requisitos de neutralidad en carbono. No son las mismas las circunstancias en el sector de la generación de energía, en el sector del transporte, en la industria manufacturera o en la industrial básica. Y aun dentro de la industria básica, hay sectores intensivos en consumo de energía eléctrica, sectores en los que el aporte de carbono es esencial para el proceso productivo, o ambas cosas a la vez. De ahí que cada sector tenga una respuesta propia a la neutralidad en carbono desde el punto de vista tecnológico, y que estas tecnologías se inscriban en una gama muy amplia de costes. Cabría esperar, por lo tanto, que la adaptación tecnológica tenga en cuenta las circunstancias particulares de cada sector.

Si nos fijamos, por otra parte, en los requisitos de la economía circular, un punto clave es el reciclaje y la reutilización de materiales que intervienen en los procesos productivos. A este respecto, una legislación abierta a considerar como subproductos materiales que arrastran la etiqueta de residuos, pero que tienen una capacidad de reutilización probada industrialmente, ayudaría a alcanzar los objetivos de la economía circular.


"Estar preparados para la evolución hacia una actividad económica sostenible requiere el concurso de varios agentes. Para las empresas, significa capacidad de tomar decisiones inteligentes, capacidad de innovación y determinación. Del lado de las administraciones, voluntad de acompañar a las empresas y capacidad de movilización inteligente de recursos"

Javier Llera Fueyo | Coordinador de la Comisión Empresarial de Desarrollo Sostenible


Y profundizando un poco más en la pregunta anterior, ¿estamos preparados en Asturias para este nuevo marco que se nos dibuja ya muy próximo?

Asturias partía en una posición de desventaja para el cambio de modelo económico representado por este nuevo marco. Hasta no hace mucho, la extracción de carbón y la generación de energía eléctrica en centrales de carbón representaba una parte significativa de nuestra actividad económica. Y aun hoy en día, la industria electrointensiva sigue teniendo un peso considerable en la economía asturiana.

Estar preparados para la evolución hacia una actividad económica sostenible requiere el concurso de varios agentes a diferentes niveles. Me gustaría recordar aquí que cuando en 2018 FADE presentó un conjunto de acciones para el progreso de Asturias, ya hacía referencia al desarrollo para una Asturias competitiva, y en esta línea de reflexión destacaba la necesidad de minimizar el impacto de la descarbonización, garantizar el acceso a una energía competitiva para la industria, y reforzar las políticas de innovación.

Estar preparados significa, para las empresas, capacidad de tomar decisiones inteligentes, capacidad de innovación, y determinación.

Estar preparados significa, para las administraciones, voluntad de acompañar a las empresas y capacidad de movilización inteligente de recursos.

Los dos pilares, empresas y administraciones, van a ser necesarios.


Para finalizar, y como coordinador de la Comisión de Desarrollo Sostenible de FADE, ¿cómo está ayudando la federación a las empresas a afrontar todos estos nuevos (o no tan nuevos) retos y obligaciones?

En la Comisión de Desarrollo Sostenible de FADE pretendemos aportar nuestra contribución al esfuerzo de las empresas por afrontar los retos de la economía sostenible. Y lo hacemos siempre desde un enfoque de denominador común que sea válido para todos los sectores de actividad económica representados en la Federación.

Una primera línea de actuación, muy inmediata, consiste en comunicar información relevante y actualizada sobre las iniciativas legislativas en curso, o sobre el posicionamiento de las organizaciones empresariales.

Pero, además, tenemos la vocación de transmitir a la administración regional los intereses y preocupaciones de las empresas en materia de medio ambiente. Es una labor de interlocución que creemos que beneficia a ambas partes: a la administración le acerca de primera mano los puntos de vista de las empresas sobre temas que consideran importantes, y a las empresas les facilita la comprensión de los criterios con los que aborda la política ambiental la administración.  

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